Una
visita a las ruinas de la Reducciones puede ser, desde
luego, puramente una excursión histórica,
arqueológica y artística. Tales excursiones
tienen su valor indiscutible.
Pero,
como toda la epopeya de las Reducciones ha sido una
empresa específicamente religiosa y evangelizadora,
me parece más auténtico, más
completo, más enriquecedor, aún más
histórico, visitar estos sitios en una actitud
de peregrinación. Esto no disminuirá
la experiencia; más bien la acrecentará.